Tras denunciar ante la FIFA el bloqueo de entradas destinadas a su delegación, las autoridades iraníes advirtieron que abandonarán los encuentros si se registran manifestaciones políticas en su contra.
La participación de Irán en el Mundial 2026, que comenzará en las próximas horas con el partido inaugural entre México y Sudáfrica, se encuentra atravesada por las tensiones derivadas de los conflictos que mantiene con Estados Unidos, uno de los países organizadores del torneo.
Luego de que la federación iraní denunciara restricciones en la entrega de entradas asignadas por la FIFA, dirigentes del país asiático elevaron una dura advertencia y señalaron que el seleccionado podría retirarse de los encuentros en caso de que se produzcan protestas políticas en las tribunas.
“Hemos informado a la FIFA que los integrantes de la selección abandonarían el partido apenas escucharan consignas políticas dentro de los estadios”, afirmó Ahmad Donyamali, ministro de Deportes de Irán, en declaraciones al portal local Varzesh3.
Otro de los reclamos presentados por las autoridades iraníes ante la FIFA está vinculado al uso de símbolos nacionales. Según expresaron, solo consideran válida la bandera oficial del país y rechazan la utilización de la antigua bandera persa, identificada con la figura de un león y un sol.
“El equipo también abandonaría el campo en esas circunstancias”, sostuvieron desde la delegación iraní.
Irán debutará en la Copa del Mundo el próximo martes frente a Nueva Zelanda. Posteriormente jugará ante Bélgica el 21 de junio y cerrará la fase de grupos el 27 de junio contra Egipto.
Los dos primeros compromisos se disputarán en Los Ángeles, una ciudad que alberga una importante comunidad de iraníes que emigraron a Estados Unidos. El último encuentro de la fase inicial se jugará en Seattle.
La presencia iraní en la máxima cita del fútbol ya había estado rodeada de controversias en los últimos días. La federación denunció un supuesto “trato discriminatorio” por parte de Estados Unidos luego de que parte de su delegación no obtuviera las visas correspondientes.
Esa situación obligó al seleccionado a modificar su planificación y trasladar su centro de operaciones desde Tucson hacia Tijuana, en México, desde donde cruzará la frontera estadounidense únicamente para disputar los partidos programados.
