14 agosto, 2026
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El prototipo Ship 40 quedó flotando tras completar con éxito su último vuelo de prueba y ahora varios barcos trabajan para remolcarlo hasta la costa. Las imágenes captaron el despliegue de una embarcación junto al vehículo espacial.

La nave Ship 40, uno de los prototipos de Starship de SpaceX, se convirtió en protagonista de una particular operación de recuperación en el océano Índico. Luego de completar su último vuelo de prueba, el vehículo logró amerizar de manera controlada y, a diferencia de prototipos anteriores, permaneció a flote en el agua.

Ahora, imágenes satelitales permitieron observar el operativo desplegado por la compañía de Elon Musk para intentar trasladar la nave nuevamente hacia la costa.

La historia de la Ship 40 comenzó el 24 de julio, cuando fue lanzada durante el decimotercer vuelo de prueba completamente integrado del sistema Starship. El cohete está compuesto por la nave espacial superior y el propulsor Super Heavy, encargado de impulsar el vehículo desde la plataforma de lanzamiento hacia el espacio.

Uno de los principales objetivos de SpaceX es conseguir que la parte superior de Starship pueda realizar un aterrizaje controlado luego de cada vuelo. Esta capacidad resulta fundamental para los planes de la empresa de recuperar y reutilizar rápidamente sus vehículos, con la intención de reducir de manera significativa los costos de los lanzamientos.

En principio, SpaceX no tenía previsto recuperar la Ship 40. Sin embargo, durante el vuelo de prueba de julio, el prototipo mostró una evolución importante respecto de sus antecesores.

La nave logró mantener activos sus seis motores, conservar el control durante la exigente reentrada en la atmósfera terrestre y completar el amerizaje más suave realizado hasta ese momento en el punto previsto del océano.

Dan Huot, portavoz de SpaceX, calificó el resultado como un “escenario ideal” durante la transmisión en vivo del vuelo de prueba.

El amerizaje fue tan controlado que la Ship 40 aparentemente logró permanecer hermética y continuar flotando en el océano, en lugar de hundirse, como había ocurrido con otros prototipos. En un primer momento, el barco de recuperación de SpaceX Go Australis permaneció cerca del vehículo.

El 28 de julio, Elon Musk confirmó que la empresa intentaría recuperar la nave. Para llevar adelante la operación se sumaron otros dos barcos: los remolcadores noruegos Normand Ranger y Skimmer Tide.

Las imágenes satelitales captadas el domingo y el lunes por Vantor, una empresa de inteligencia geoespacial con sede en Colorado, muestran parte del operativo. En las fotografías se observa una pequeña embarcación desplegada junto a la Starship y un cable conectado a la proa del vehículo.

Las imágenes no permiten determinar si el remolque ya había comenzado. Sin embargo, los datos de seguimiento de MarineTraffic indicaron el lunes que el Skimmer Tide y el Normand Ranger avanzaban a una velocidad aproximada de un nudo y figuraban con maniobrabilidad restringida.

En tanto, el Go Australis se separó de los otros barcos y emprendió el regreso hacia Australia.

El análisis de la Ship 40

SpaceX realizó un seguimiento detallado de la Ship 40 durante las distintas etapas de su recorrido. La compañía incluso demoró el lanzamiento para asegurarse de que las condiciones meteorológicas permitieran obtener imágenes precisas del vehículo durante el despegue.

Uno de los principales focos de atención estuvo puesto en el escudo térmico de la nave. Se trata de un revestimiento compuesto por baldosas cerámicas hexagonales que protege a Starship de las temperaturas extremas que debe soportar durante su reingreso a la atmósfera terrestre.

La nave puede alcanzar velocidades orbitales superiores a las 17.500 millas por hora, por lo que la resistencia de su sistema de protección térmica representa uno de los principales desafíos técnicos para SpaceX.

Aunque Musk destacó las mejoras registradas en el rendimiento del escudo térmico, la compañía todavía debe resolver importantes dificultades de ingeniería para conseguir que el vehículo pueda mantenerse intacto y quedar preparado para un nuevo lanzamiento en poco tiempo.

Hasta el momento, ningún otro cohete cuenta con una superestructura diseñada para ser reutilizada rápidamente. El transbordador espacial de la NASA, por su parte, demostró las dificultades que implica recuperar y volver a utilizar vehículos que han viajado al espacio y regresado a la Tierra.

A partir de los resultados obtenidos en el último vuelo, Musk indicó que SpaceX podría intentar recuperar la parte superior de Starship en tierra firme durante la próxima prueba. Sin embargo, todavía no existe una fecha definida para ese lanzamiento y el eventual intento dependerá del análisis de los datos obtenidos durante el último vuelo.

Los ambiciosos planes de SpaceX

El desarrollo de Starship ha atravesado una combinación de avances y fallas durante los últimos tres años. En sus 13 vuelos de prueba, SpaceX mantuvo una trayectoria suborbital similar y fue introduciendo modificaciones y rediseños para solucionar los diferentes inconvenientes detectados.

El vehículo es, por amplio margen, el sistema de lanzamiento más potente construido hasta el momento, aunque todavía no se encuentra operativo.

Entre sus principales avances se encuentra el logrado en 2024, cuando SpaceX consiguió que el propulsor Super Heavy regresara y fuera atrapado por los enormes brazos metálicos instalados en la torre de lanzamiento. El procedimiento representó un paso importante para el objetivo de recuperar y reutilizar todos los componentes del cohete.

El programa también atravesó importantes reveses. Durante 2025, dos naves Starship explotaron cerca de islas pobladas ubicadas al este de Florida.

Incluso si SpaceX consigue recuperar tanto el Super Heavy como la nave superior, todavía deberá enfrentar otros desafíos, entre ellos, desarrollar un sistema que permita reabastecer de combustible a Starship mientras permanece en órbita.

El futuro del vehículo es considerado estratégico para los planes comerciales de largo plazo de la compañía. SpaceX busca desarrollar una versión lunar que pueda ser utilizada por la NASA para transportar astronautas hacia la Luna.

Entre los objetivos a futuro también aparecen el despliegue de satélites Starlink para brindar conexión a internet, el traslado de centros de datos de inteligencia artificial y, eventualmente, el transporte de seres humanos hacia Marte, una de las grandes metas planteadas por Elon Musk.

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