Teherán habilitó el tránsito comercial tras el alto el fuego en el Líbano. La medida generó una inmediata reacción positiva en los mercados internacionales y un desplome en el valor del crudo.
El Gobierno de Irán declaró este viernes la apertura total del estrecho de Ormuz para el paso de buques mercantes, en una decisión vinculada al cumplimiento del alto el fuego en el Líbano. El anuncio, realizado por el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, representa un alivio para la logística global y provocó una caída del 10% en el precio del petróleo, estabilizando los mercados tras semanas de incertidumbre energética.
La medida establece una ruta coordinada por la Organización Portuaria y Marítima iraní, que organiza el flujo desde el mar de Omán hacia el golfo Pérsico. Esta resolución responde a las condiciones del acuerdo de tregua alcanzado entre Irán y Estados Unidos el pasado 8 de abril, el cual se vio amenazado por la continuidad de las operaciones militares en territorio libanés.
Tras el anuncio, el petróleo intermedio de Texas (WTI) registró una baja significativa del 9,01%, cotizando a 86,16 dólares el barril. Paralelamente, Wall Street reaccionó con optimismo: el Dow Jones, el Nasdaq y el S&P 500 abrieron al alza, alcanzando nuevos máximos históricos ante la expectativa de una desescalada en las tensiones de Oriente Medio.
A pesar de esta apertura, el escenario diplomático mantiene focos de conflicto. Donald Trump confirmó que Washington ha prohibido a Israel continuar los bombardeos en el Líbano como parte del acuerdo de 10 días. Sin embargo, Estados Unidos mantiene vigente un bloqueo sobre los buques con destino u origen en puertos iraníes, tras el fracaso de las recientes negociaciones en Islamabad.
El libre tránsito por el estrecho de Ormuz, punto neurálgico por donde circula cerca del 20% del consumo mundial de petróleo, estará garantizado hasta el próximo miércoles. La comunidad internacional observa con atención si este gesto de Teherán facilitará un acuerdo definitivo que levante las restricciones portuarias impuestas por la Casa Blanca.
La situación permanece sujeta a la fragilidad de los acuerdos bilaterales. Mientras la apertura del canal asegura el flujo energético a corto plazo, el mantenimiento del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes sugiere que la normalización total de la región aún depende de una resolución política más profunda.
