La familia estaba descansando cuando escuchó ruidos en el techo y descubrió a los delincuentes. Los sujetos, que vestían de negro y llevaban pasamontañas, escaparon en dos vehículos y fueron perseguidos por el dueño de la vivienda.
Un grupo de delincuentes intentó ingresar a robar a una vivienda de Mataderos, pero fue descubierto por la familia que se encontraba en el interior. Tras enfrentarlos, los ladrones escaparon y el dueño de la casa salió a perseguirlos en su auto. La persecución se extendió durante unas seis cuadras y terminó con un choque. El vehículo del joven quedó destrozado sobre la vereda y los sospechosos lograron escapar.
El dramático episodio ocurrió durante la madrugada en una vivienda ubicada en la zona de Gregorio Laferrere y Oliden, en el barrio porteño de Mataderos. Según relató Julio, una de las víctimas, la familia se encontraba descansando cuando, minutos antes de las 4, advirtieron que alguien intentaba ingresar a la propiedad.
“Escuché pasos en el techo y no entendía por qué. Era una noche silenciosa. Mi mamá entró como loca: ‘Nos están robando, nos están robando’. Yo salí y estaban todos los chorros saltando de la terraza”, contó el joven al recordar el momento en el que descubrieron a los delincuentes.
Ante la situación, las víctimas decidieron salir y enfrentar a los ladrones. “Le pegué a uno, mi mamá fue como loca a agarrar al otro chorro. Entré a mi casa, recogí la llave del auto y salí a correrlos. Yo lo intenté encerrar y él me chocó y quedé aquí, y el otro auto quedó ahí en la esquina, lo abandonaron”, relató Julio.
Según su testimonio, eran al menos seis delincuentes que se movilizaban en dos vehículos: una camioneta Partner y un Honda Civic. La Partner fue la que terminó chocando con el auto de Julio y quedó abandonada a pocos metros del lugar. Además, la víctima señaló que habría un tercer vehículo relacionado con el hecho, un Logan blanco.
La persecución se extendió por unas seis cuadras. Durante la fuga, el auto de Julio impactó contra un cartel publicitario, un semáforo y un árbol, hasta terminar sobre la vereda, en la esquina de avenida Directorio y Miralla.
En la vivienda se encontraban cuatro adultos y tres niñas. Julio contó que no tiene armas, pero que igualmente decidió defender a su familia y tomó un palo para enfrentar a los delincuentes. También aseguró que le pareció ver que uno de los sospechosos llevaba un arma, aunque no pudo confirmarlo porque durante el episodio no se registraron disparos.
Todos los delincuentes, según el relato de la víctima, estaban vestidos de negro y llevaban pasamontañas. “No sé si llegaron a robar algo, mi mamá me dijo que está todo bien, pero no revisaron todavía nada”, expresó Julio, todavía conmocionado por lo ocurrido.
Por último, el joven manifestó sus sospechas sobre el motivo por el que los delincuentes eligieron su vivienda. “No entiendo por qué entrarían a robar. Capaz un vecino nos regaló, porque tenemos autos, motos, que nos compramos trabajando y yo digo que capaz es por eso”, planteó.
Más allá del momento de tensión y de los daños materiales que sufrió su vehículo, Julio destacó que, pese a todo, su familia se encuentra bien: “Todos estamos bien”.
