El aumento de las deudas en situación irregular llevó a los bancos a reforzar las refinanciaciones. Mientras las entidades lograron compensar con intereses netos las pérdidas generadas por los créditos incobrables, en el mercado anticipan un mayor racionamiento del financiamiento en pesos.
Las pérdidas que registraron los bancos por las deudas de los clientes considerados “morosos irrecuperables” fueron compensadas por los intereses netos, de acuerdo con un análisis de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro).
En el mercado no prevén que las tasas de interés continúen aumentando y consideran que las refinanciaciones implementadas por las entidades financieras pueden contribuir a mejorar el porcentaje de financiamiento que actualmente se encuentra en situación irregular. Sin embargo, también anticipan un mayor racionamiento del crédito en moneda local, que difícilmente vuelva a convertirse en el corto plazo en un motor de la actividad económica.
“El sistema financiero ganó lo mismo por intereses netos (cobros por préstamos menos pagos por depósitos) de lo que perdió por cargos por incobrabilidad: $16,1 billones”, sostuvo el Bapro.
El incremento de la morosidad registrado desde finales de 2024 se convirtió desde hace tiempo en uno de los principales temas de la agenda pública. Entre los factores que explican este crecimiento aparecen distintos elementos, entre ellos el fuerte aumento del crédito producido durante los primeros meses del gobierno de Javier Milei.
Sin embargo, el principal impacto estuvo relacionado con el deterioro del poder adquisitivo de la población argentina y con las elevadas tasas de interés que debieron afrontar las familias para endeudarse, en un contexto en el que la inflación recién comenzaba a desacelerarse.
Un informe elaborado por 1816 indicó que la Tasa Efectiva Anual (TEA) de los préstamos personales otorgados por bancos llegó al 89,2% durante agosto.
Ese nivel se ubicó muy por encima de una inflación que alcanzó el 33,8% en los últimos 12 meses y que, según las expectativas mencionadas en el informe, podría descender al 21,8% durante los próximos 12 meses.
“La suba en la morosidad se ve representada en la fuerte suba de la carga por incobrabilidad sobre el activo de los bancos, evidenciando el aumento absoluto y relativo. En mayo los cargos por incobrabilidad del sector financiero alcanzaron 3,9% frente al 1,1% de 2024”, señaló el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
A su vez, un informe de EcoGo indicó que los bancos eliminaron de sus balances 143.143 préstamos considerados “irrecuperables”.
Dentro del conjunto de préstamos en pesos, el monto de los créditos dados de baja alcanzó aproximadamente los $2,9 billones.
Los créditos refinanciados ganan peso y anticipan un mayor racionamiento
La morosidad entre las familias pasó del 12,8% al 12,9% durante julio, según una estimación de 1816, después de una leve mejora registrada durante el mes anterior.
Este incremento no respondió a un aumento del saldo en pesos correspondiente al financiamiento en situación irregular, sino a una reducción del denominador, es decir, del saldo total de los créditos.
Al mismo tiempo, el saldo correspondiente a los créditos refinanciados representó el 3,7% del total del financiamiento destinado a las familias. De acuerdo con la medición, se trata de un nuevo máximo registrado en las últimas décadas.
De cara a los próximos meses, la consultora LCG considera que el crédito destinado a las familias no tendrá un fuerte repunte como el registrado durante 2024, debido a que “los bancos estarán más cautelosos”.
La consultora explicó que, habitualmente, las entidades financieras pueden adoptar dos grandes estrategias frente al mercado crediticio.
Una de ellas consiste en ampliar la cantidad de personas que acceden al crédito y compensar los eventuales problemas de repago mediante tasas de interés más elevadas.
La otra alternativa consiste en limitar las tasas y, como consecuencia, restringir la cantidad de personas que pueden acceder al financiamiento.
Frente a este escenario, desde LCG consideran que los bancos se inclinarían por la segunda opción, lo que implicaría un mayor racionamiento del crédito hacia adelante.
