14 mayo, 2026
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Un sujeto de 34 años quedó tras las rejas después de violar una perimetral e incrustar un cuchillo en la pared porque no le daban el celular para revisarlo.

La locura no tiene límites en la Ciudad y esta vez casi termina en velorio en pleno Almagro. Un tipo que ya tenía prohibido acercarse a su ex se apareció en el cumpleaños de la mujer, le molió la cara a golpes y, como si fuera poco, intentó apuñalarla al grito de «si no sos mía, no sos de nadie». Lo más indignante: todo pasó delante de una nena de 5 años que vio cómo su propio padre intentaba matar a su madre.

El ataque escaló de los gritos a la violencia física en segundos. Cuando la víctima se negó a entregarle el teléfono para que el tóxico lo revisara, el agresor agarró una tijera para cortarle el pelo y después un cuchillo de 25 centímetros. La mujer se salvó de milagro porque logró esquivar el puntazo, que terminó clavado en la pared, y salió corriendo a la calle a pedir auxilio a los gritos.

Ahora la Justicia porteña dictó la prisión preventiva, pero la pregunta que nos hacemos todos es: ¿para qué sirven las perimetrales si estos tipos entran a las casas como si nada? El fiscal Sebastián Corral Galvano lo imputó por tentativa de femicidio doblemente agravado, amenazas y desobediencia. Se salvó de ser una estadística más por pura suerte y reflejo.

Mientras el imputado espera el juicio guardado, el barrio sigue conmocionado por el nivel de saña. No es «amor», es un intento de asesinato a sangre fría. ¿Qué tiene que pasar para que la Justicia actúe antes de que el cuchillo no termine en la pared sino en el pecho de una vecina?

¿Alcanza con la preventiva o el sistema de protección a las víctimas es un papel mojado que no frena a nadie?

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