El presidente norteamericano regresa a Beijing después de casi una década, pero se encuentra con un gigante tecnológico que lo mira de arriba y que ya no se asusta con sus aranceles.
Donald Trump aterriza en China con el discurso de «Estados Unidos primero», pero la realidad es que el país que visita hoy es una bestia completamente distinta a la de 2017. Mientras en Washington siguen discutiendo sobre aranceles viejos, Xi Jinping ya llenó sus ciudades de robots, inteligencia artificial y una red de comercio que ignora olímpicamente a los estadounidenses. En Beijing no necesitan demostrar que están a la altura de Trump; saben que ya pasaron al frente en la carrera por el futuro.
La ciudad de Chongqing es el cachetazo de realidad para cualquier occidental: una metrópolis futurista donde los autos eléctricos son la norma porque la guerra de Trump con Irán hizo que la nafta sea un lujo impagable. Mientras el republicano intenta usar su «amistad» con Xi para mendigar un acuerdo que baje los precios de la energía, los chinos lo apodan con sorna «el constructor de la nación», convencidos de que sus políticas aislacionistas solo sirvieron para acelerar el ascenso de la potencia asiática.
El debate de fondo es quién depende de quién. China ya no necesita el mercado americano como antes; ahora mira hacia Europa y el Sudeste Asiático. Trump llega debilitado por un frente interno caótico y crisis externas que no puede controlar solo, mientras que Xi se muestra como el garante de la estabilidad global. Si el magnate cree que va a sacar una victoria fácil comprando un par de containers de soja, es porque no entendió que el tablero cambió para siempre.
La gran incógnita es si Trump aceptará ser el segundo en esta película o si su ego lo llevará a romper la frágil tregua comercial, desatando un desastre económico que pagaremos todos. Los chinos están listos para la foto perfecta, pero tienen el dedo en el gatillo de la tecnología y los microchips. El mundo contiene el aliento: ¿es un reencuentro de líderes o la firma oficial del traspaso de mando global?
¿Trump tiene alguna carta real para presionar a China o su visita es solo un show para intentar salvar el bolsillo de los americanos antes de que la crisis se los devore?
