17 junio, 2026
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El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, advirtió sobre la alarmante saturación de las camas críticas en el AMBA y el desborde de las guardias pediátricas. Con la confirmación de la circulación de una agresiva variante de Gripe A que diezmó a Europa, la Provincia denuncia que el recorte de fondos nacionales congeló el envío de dosis y transformó la prevención en un privilegio.

El invierno todavía no ha desplegado sus semanas más crudas y el sistema sanitario de la Provincia de Buenos Aires ya exhibe grietas estructurales alarmantes. En su habitual informe de gestión, el ministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, expuso una radiografía crítica de la situación epidemiológica: las camas de cuidados intensivos para adultos alcanzaron un 80% de ocupación promedio en todo el territorio bonaerense, cifra que trepa de manera asfixiante al 88% en los municipios del Conurbano (AMBA).

La velocidad del brote reactivó las alarmas políticas y asistenciales. Las autoridades sanitarias confirmaron que en la provincia ya circula activamente la variante H3N2 subclado k del virus de la influenza, una cepa de alta transmisibilidad que durante el período invernal de 2025 provocó picos de internación extraordinarios en el hemisferio norte, tensionando al límite los recursos de las principales capitales europeas.

El recorte presupuestario y los determinantes sociales

Para la administración bonaerense, el escenario actual no responde únicamente a un fenómeno climático estacional, sino a las consecuencias directas de las políticas de ajuste fiscal promovidas desde la Casa Rosada.

«Las medidas económicas que lleva adelante el Gobierno nacional tienen correlato en la vida de las personas, en el sistema de salud, ya que la explicación del ajuste es el desfinanciamiento de políticas públicas», disparó Kreplak.

El funcionario subrayó que el Conurbano enfrenta un severo incremento de enfermedades ligadas a «determinantes sociales», un eufemismo técnico para describir cómo la pobreza, la precarización y la falta de recursos básicos aceleran el deterioro biológico de la población. Con partidas de vacunas recortadas o demoradas por el Ejecutivo nacional, las coberturas de inmunización general en la provincia cayeron a niveles que el propio ministerio calificó de «subóptimos».

El dato que mayor preocupación genera en las mesas de contingencia es el de la población de adultos mayores de 60 años: apenas el 34% de este grupo de riesgo estratégico se inoculó contra la gripe. A excepción de la Región Sanitaria II en el noroeste provincial, todo el mapa bonaerense permanece peligrosamente por debajo del 50% de cobertura inmunológica.

La trinchera pediátrica bajo fuego

El impacto de las infecciones respiratorias también golpea con dureza las bases del sistema infantil. Las consultas en las guardias de pediatría registraron un violento incremento del 57% en el Conurbano y del 25% en el interior bonaerense. Paralelamente, las internaciones de menores de edad en unidades de terapia intensiva pediátrica escalaron un 55% en las últimas semanas.

La principal amenaza para los lactantes menores de dos años sigue siendo la bronquiolitis, detonada por el Virus Sincicial Respiratorio (VSR). Frente a esto, la cartera sanitaria urgió a las mujeres embarazadas —especialmente aquellas que transitan entre las semanas 32 y 37 de gestación— a acudir a los centros de salud para aplicarse la dosis correspondiente y asegurar la transferencia de anticuerpos al recién nacido. Ante guardias hospitalarias colapsadas y un recurso humano al límite, la Provincia comenzó a derivar la demanda de menor complejidad hacia sus plataformas de telemedicina, un paliativo virtual para una crisis que se dirime cuerpo a cuerpo en los pasillos de los hospitales públicos.

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