Mientras el país hace malabares para llegar a fin de mes, el jefe de Gabinete desembolsó casi 15.000 dólares para pasar las Fiestas en el Caribe junto a su familia.
La lupa judicial sobre Manuel Adorni no para de sumar ceros y la indignación popular escala ante cada nuevo dato que sale del despacho del fiscal Gerardo Pollicita. En plena investigación por presunto enriquecimiento ilícito, se certificó que el vocero presidencial devenido en jefe de Gabinete pagó 8874 dólares solamente en hoteles durante su escapada de lujo a Aruba entre diciembre de 2024 y enero de 2025.
El tour caribeño incluyó estadías en complejos de altísimo nivel como el Embassy Suites Hilton y el Divi Dutch Village Resort, lugares que parecen estar a años luz de la realidad económica que vive el común de los argentinos. No hubo austeridad ni «motosierra» para las vacaciones familiares: el funcionario se movió entre playas paradisíacas y regímenes de desayuno exclusivos mientras la Justicia rastreaba el origen de cada billete.
Pero los gastos en hotelería son apenas una parte del escándalo que sacude los pasillos de la Casa Rosada. A la abultada cifra del alojamiento hay que sumarle otros 5800 dólares destinados a los pasajes aéreos por Latam, los cuales habrían sido abonados en dólares y en efectivo. Con un costo de 1450 dólares por persona, el monto total del viaje familiar asciende a la impactante suma de 14.696 dólares.
En los tribunales de Comodoro Py, el expediente avanza para determinar si los ingresos del funcionario justifican semejante nivel de vida y, sobre todo, la capacidad de pagar gastos suntuosos en moneda extranjera y constante. Las sospechas de enriquecimiento ilícito se alimentan de estos números que, para cualquier trabajador bonaerense, representan años de esfuerzo ahorrado.
La pregunta que circula en las calles es inevitable: ¿Cómo hace un funcionario público para costearse vacaciones de casi 15 mil dólares en efectivo? La transparencia prometida parece haberse quedado varada en las playas de Aruba.
