El presidente estadounidense advirtió que podría duplicar desde enero los gravámenes sobre vehículos y autopartes canadienses. La escalada comercial también alcanza al acero, productos de papel, bebidas alcohólicas y lácteos, mientras Ottawa prepara medidas de represalia.
La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá volvió a escalar luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con duplicar los aranceles sobre los automóviles y las autopartes provenientes de Canadá hasta el 50% a partir del 1° de enero.
La advertencia se produjo después del fracaso de los últimos intentos de ambos países por alcanzar un acuerdo comercial. Como consecuencia, Trump había impuesto durante la madrugada del sábado aranceles del 50% sobre productos canadienses por unos US$20.000 millones.
Canadá, por su parte, se prepara para responder con gravámenes equivalentes desde el 8 de septiembre, según anunció durante el fin de semana el primer ministro Mark Carney.
Trump profundizó el conflicto el lunes mediante una publicación en Truth Social, donde sostuvo que Canadá había perjudicado a Estados Unidos durante años y afirmó que esa situación «no es sostenible».
En el mismo mensaje, el mandatario estadounidense también mencionó la posibilidad de elevar al 50% los aranceles sobre el acero canadiense desde el 1° de enero. Sin embargo, ese porcentaje ya representa la tasa vigente para esos productos.
El impacto sobre las empresas y los consumidores
Frente al nuevo escenario comercial, las compañías estadounidenses que dependen de productos canadienses cuentan con distintas alternativas para evitar los aranceles. Entre ellas, pueden dejar de importar los productos afectados hasta agotar sus existencias, afrontar los nuevos gravámenes o buscar otros proveedores.
Sin embargo, cambiar de proveedor no necesariamente permitiría reducir los costos. Algunas empresas eligieron productos provenientes de Canadá debido a ventajas vinculadas con los precios o la logística, que podrían ser difíciles de encontrar en otros mercados.
Por ese motivo, aquellas compañías que tengan la posibilidad de reemplazar a sus proveedores canadienses podrían terminar afrontando mayores costos de todos modos.
A esto se suma el incremento de los costos de energía y transporte provocado por la guerra en Irán, lo que reduce el margen de las empresas para absorber nuevos gastos.
En ese contexto, aumenta la posibilidad de que una parte de los costos derivados de los aranceles termine trasladándose a los consumidores estadounidenses mediante mayores precios.
Si Canadá finalmente avanza con sus medidas de represalia, se espera una nueva respuesta de Trump, lo que podría profundizar todavía más la guerra comercial entre ambos países, que tienen una relación económica de gran importancia.
Mientras continúa la disputa, hay al menos tres grupos de productos que podrían comenzar a reflejar el impacto de las nuevas medidas.
Productos de papel
Entre los artículos alcanzados por los nuevos aranceles aparecen distintos productos de papel, como el papel para hornear, vasos y platos descartables.
También quedó incluido el kraftliner, un tipo de cartón resistente utilizado principalmente en la parte exterior de las cajas de cartón corrugado.
La lista también contempla varios tipos de madera contrachapada.
En conjunto, las categorías más amplias a las que pertenecen estos productos representaron aproximadamente US$1.500 millones en importaciones estadounidenses desde Canadá durante el año pasado, de acuerdo con los datos comerciales de Estados Unidos.
Bebidas alcohólicas
Los nuevos gravámenes también alcanzan a vino, cerveza y bebidas espirituosas, entre ellas whisky, vodka y ginebra.
Durante el año pasado, Estados Unidos importó alrededor de US$1.500 millones en bebidas alcohólicas provenientes de Canadá.
Este sector se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto durante las negociaciones comerciales. El año pasado, las provincias canadienses habían retirado de sus comercios las bebidas alcohólicas estadounidenses en respuesta a los aranceles aplicados por Washington.
Las restricciones continúan vigentes en gran medida. En medio de las negociaciones, Carney pidió la semana pasada a los primeros ministros provinciales que analizaran la posibilidad de volver a colocar bebidas estadounidenses en las góndolas, con la expectativa de facilitar un acuerdo comercial.
Productos lácteos
La disputa también afecta a una amplia variedad de productos lácteos canadienses, entre ellos leche, quesos, manteca y suero de leche.
Durante el año pasado, Estados Unidos compró aproximadamente US$780 millones en productos lácteos procedentes de Canadá.
Además de cuestionar las condiciones de acceso para los automóviles y las bebidas alcohólicas estadounidenses, Trump acusó a Canadá de restringir injustamente la comercialización de productos lácteos estadounidenses en su territorio.
Así, mientras ambos gobiernos evalúan sus próximos movimientos, la disputa comercial amenaza con extender sus efectos desde la industria automotriz hacia productos de consumo cotidiano.
