14 mayo, 2026
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El Gobierno nacional activó un nuevo recorte de 1,47 billones de pesos justo antes de la marcha universitaria, confirmando que no hay tregua para el bolsillo de los argentinos.

La motosierra no se detiene y parece alimentarse del conflicto. Mientras una multitud colmaba las plazas exigiendo fondos para la educación, Javier Milei firmaba un decreto de ajuste fiscal equivalente al 1,6% del PBI, dejando en claro que las protestas sociales no solo no lo frenan, sino que aceleran su estocada. En el centro del poder, la interna arde: Karina Milei le marca la cancha a una Patricia Bullrich que, a pesar de tener mejor imagen que el Presidente, empieza a perder terreno en las decisiones clave de seguridad.

La «casta» que el Gobierno dice combatir parece estar más activa que nunca en las sombras. Mauricio Macri, tras un duro comunicado de ruptura, prepara su desembarco en Vicente López para reorganizar a la tropa del PRO, mientras el peronismo de Axel Kicillof intenta cicatrizar heridas en Córdoba buscando desesperadamente un candidato para el 2027. Nadie quiere quedarse afuera de un barco que, según los expertos, navega en una economía contractiva con nueve meses de caída consecutiva en la recaudación.

El panorama económico es desolador para el trabajador común. El Gobierno posterga pagos a proveedores y recorta gastos sensibles para cumplir con el FMI, generando un círculo vicioso de falta de caja que resiente la actividad. La sociedad, que aceptó el esfuerzo inicial, empieza a notar que el sacrificio es mucho más prolongado de lo prometido, y el «factor miedo» que menciona la oposición comienza a transformarse en una indignación difícil de contener.

Con el riesgo país al acecho y la sostenibilidad del plan en duda, la pregunta es cuánto más aguantará el cuerpo social este ritmo de poda constante. Milei apuesta todo al déficit cero, pero se olvida de que sin gente que llegue a fin de mes, no hay régimen político que resista. La batalla por el 2027 ya empezó y el asfalto porteño será, una vez más, el juez de esta historia.

¿Hasta dónde llega el aguante de la clase media o sos de los que piensan que hay que seguir recortando a cualquier costo?

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