14 mayo, 2026
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A un día de la movilización federal, el Boletín Oficial confirmó recortes millonarios en educación, ciencia y tecnología que dinamitan cualquier puente de diálogo.

Parece un chiste de mal gusto o una estrategia de desgaste psicológico, pero es la realidad oficial: mientras millones de estudiantes y docentes arman los carteles para salir a la calle este martes, el gobierno de Javier Milei decidió redoblar la apuesta. Con la excusa del déficit cero, el oficialismo acaba de oficializar un tijeretazo de miles de millones de pesos que afecta desde el Conicet hasta las obras de infraestructura en las universidades más importantes del país.

El recorte no discrimina y golpea donde más duele. En el Conicet, la quita de 3 mil millones de pesos pone en jaque desde la compra de computadoras hasta las becas de investigación que sostienen el futuro de la ciencia nacional. En la provincia de Buenos Aires, instituciones como la UNLP, San Martín, Lomas de Zamora, Avellaneda y José C. Paz ven cómo se esfuman los fondos para obras edilicias que ya estaban pautadas.

Lo más insólito es la contradicción discursiva del Ejecutivo. Por un lado, se jactan de los logros satelitales y la energía nuclear como motor de la inteligencia artificial, pero por el otro, le quitan 20 mil millones a la Comisión Nacional de Energía Atómica y paralizan los proyectos de la Conae. Es un ataque directo al corazón del desarrollo estratégico argentino, justo cuando la imagen pública del oficialismo empieza a mostrar grietas por los escándalos de corrupción internos.

La respuesta de la comunidad académica no se hizo esperar. La Universidad Nacional de Río Negro ya llevó el conflicto a las Naciones Unidas, denunciando una situación de extrema gravedad humanitaria y educativa. Mientras tanto, los científicos denuncian un «plan de desangre» que busca forzar renuncias masivas de profesores y expertos que ya no llegan a cubrir la canasta básica con sus sueldos.

¿Es una provocación deliberada para medir fuerzas en la calle o simplemente una muestra de incompetencia en la gestión? La marcha de este martes promete ser histórica y marcar un antes y un después en la relación de la sociedad con un gobierno que parece disfrutar de echarle nafta al fuego universitario.

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