Roque Lucero fue detenido este domingo en el marco de una denuncia presentada en 2025 y este lunes deberá comparecer ante la Justicia. El hombre ya había sido imputado en abril por otro caso de abuso sexual. Guadalupe tenía 5 años cuando desapareció el 14 de junio de 2021 en San Luis.
La investigación por la desaparición de Guadalupe Belén Lucero sumó este domingo un nuevo capítulo con la detención de Roque Lucero, abuelo paterno de la niña, quien permanece desaparecida desde junio de 2021 en la ciudad de San Luis.
La medida fue dispuesta en el marco de una causa independiente, en la que el hombre se encuentra investigado por el presunto abuso sexual de una menor de edad.
La denuncia fue presentada durante 2025 y este lunes está previsto que Lucero se presente ante la Justicia para una audiencia de formulación de cargos. En esa instancia se conocerán los detalles de la acusación y las medidas que solicitará la Fiscalía.
Por el momento, las autoridades mantienen bajo reserva información central del expediente, entre ella la edad de la presunta víctima, las circunstancias en las que habrían ocurrido los hechos y la calificación legal que podría aplicarse al acusado.
La nueva detención se produce en un contexto judicial complejo para Roque Lucero, quien ya había sido imputado meses atrás en otra causa por abuso sexual.
La otra causa por abuso sexual
Ese expediente se inició a partir de una denuncia presentada en noviembre de 2024 por una joven que había sido vecina del acusado. Según trascendió, la denunciante era menor de edad al momento de los hechos y tiene una discapacidad.
El 20 de abril de este año, la Justicia le formuló cargos a Lucero por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante. Como parte de la investigación se realizó una Cámara Gesell, instancia en la que la denunciante relató lo sucedido.
Sin embargo, en aquella oportunidad el hombre no quedó detenido.
La querella había solicitado la imposición de distintas restricciones para reducir los riesgos procesales. Entre ellas se estableció la prohibición de salir de la provincia de San Luis y la obligación de presentarse periódicamente ante las autoridades para acreditar que continuaba en el territorio provincial.
A esto se suma una tercera denuncia por un hecho ocurrido en 2016, aunque esa investigación, hasta el momento, no tuvo avances significativos.
El parentesco con Guadalupe y el pedido de revisar la investigación
La situación judicial de Roque Lucero adquirió especial relevancia pública debido a su vínculo familiar con Guadalupe Belén Lucero, la niña que desapareció el 14 de junio de 2021 y cuyo paradero continúa siendo un misterio.
Luego de que en abril se conociera la imputación por abuso sexual, la madre de Guadalupe, Yamila Cialone, y su abuela materna, Silvia Domínguez, se presentaron ante la Justicia Federal para pedir que se revisara el papel que había tenido el abuelo paterno dentro de la investigación principal por la desaparición.
El planteo de la familia no buscaba señalar a Roque Lucero como responsable directo de la desaparición, sino establecer si las denuncias y antecedentes relacionados con delitos sexuales habían sido analizados correctamente como una línea de investigación específica.
El pedido generó un fuerte debate público y volvió a poner bajo la lupa las distintas hipótesis que fueron investigadas durante los años de búsqueda.
“Cuando tu hija está desaparecida, no se cubre a nadie. No se duda. No se mira para otro lado. Se investiga todo. A todos”, había expresado Yamila Cialone al reclamar una revisión integral del expediente.
La postura de la familia paterna, en cambio, fue diferente.
Eric Lucero, padre de Guadalupe, rechazó públicamente cualquier intento de relacionar las denuncias por abuso sexual contra su padre con la desaparición de la niña.
Su abogado, Héctor Zavala Agüero, sostuvo que Roque Lucero había sido investigado de manera exhaustiva durante los primeros años de la causa federal.
De acuerdo con lo señalado por la defensa, se realizaron allanamientos en su vivienda, peritajes y distintas medidas destinadas a establecer cuáles habían sido sus movimientos durante la tarde del 14 de junio de 2021, cuando Guadalupe fue vista por última vez.
Desde el entorno paterno consideran que esas actuaciones descartaron cualquier elemento que pudiera vincularlo con la desaparición.
Cinco años de búsqueda y una recompensa de $20 millones
Guadalupe Belén Lucero Cialone tenía cinco años cuando desapareció durante la tarde del 14 de junio de 2021.
La niña se encontraba jugando durante una reunión familiar en el barrio 544 Viviendas de la ciudad de San Luis. De acuerdo con la reconstrucción oficial, fue vista por última vez cerca de las 19.20, mientras compartía actividades con otros chicos.
Minutos después, sus familiares advirtieron que ya no estaba y comenzó una intensa búsqueda que convirtió el caso en uno de los más resonantes de la historia reciente argentina.
La activación de la Alerta Sofía permitió movilizar a fuerzas federales, policías provinciales, organismos nacionales y especialistas en búsqueda de personas.
A lo largo de estos años se realizaron cientos de rastrillajes, allanamientos, análisis de cámaras de seguridad, intervenciones telefónicas y pericias vinculadas con diferentes hipótesis. Sin embargo, ninguna de esas medidas permitió determinar qué ocurrió con la menor.
A pesar del enorme despliegue investigativo, la causa continúa sin avances concluyentes.
La ausencia de indicios firmes sobre el destino de Guadalupe mantiene abierta la investigación y sostiene el reclamo permanente de sus familiares para que ninguna línea de análisis sea descartada.
La abogada Soledad Poma de Otaegui, representante de la familia materna, insistió durante los últimos meses en que la desaparición de la niña continúa siendo una herida abierta para San Luis.
“Ahora en junio se cumplieron cinco años de la desaparición de Guadalupe y todavía no tenemos ningún indicio concreto sobre qué pasó con ella”, sostuvo la letrada al reclamar que se profundicen todas las hipótesis posibles.
En mayo de este año, el Ministerio de Seguridad Nacional resolvió elevar a $20 millones la recompensa destinada a quienes aporten información útil que permita encontrar a Guadalupe.
La medida cuadruplicó el monto que se encontraba vigente desde 2021 y fue adoptada a partir de un pedido realizado por el equipo fiscal que interviene en la investigación.
Además, las autoridades actualizaron la imagen oficial de búsqueda mediante una proyección digital que muestra cómo sería actualmente la niña, tomando en cuenta los años transcurridos desde su desaparición.
Las autoridades recordaron que cualquier persona que tenga información relevante puede comunicarse de manera gratuita y confidencial con la línea 134 del Programa Nacional de Recompensas.
La identidad de quienes aporten datos se mantiene bajo estricta reserva.
