Franco Colapinto metió un octavo puesto histórico en la clasificación sprint de Estados Unidos y dejó en ridículo a quienes cuestionaban su lugar en la máxima categoría.
Mientras muchos decían que lo de la exhibición en Argentina era puro marketing, el piloto bonaerense se subió al Alpine mejorado y les cerró la boca en la pista. Colapinto no solo rompió todos los pronósticos al meterse en el top 10, sino que humilló directamente a su compañero de equipo, Pierre Gasly, demostrando que con un chasis que funcione el talento de la provincia no tiene techo.
La qualy en Miami fue un baldazo de agua fría para los europeos que miran de reojo al sudamericano. Largando desde la cuarta fila, Franco tiene la oportunidad de oro para sumar puntos reales y confirmar que no está de paseo. El pibe que salió de Pilar ahora se codea con monstruos como Hamilton y Verstappen, obligando a los directivos de la escudería a replantearse quién es verdaderamente el piloto número uno.
La bronca en el box de Gasly es evidente, pero los datos no mienten: el argentino aprovechó las actualizaciones del auto mucho mejor que el francés. Ahora la presión es toda para el equipo, que deberá demostrar si está a la altura de un corredor que no le teme a las paredes de Miami ni a los nombres pesados de la grilla.
El octavo lugar de largada es un grito de guerra para lo que viene el fin de semana. En una categoría donde mandan los millones, el hambre de gloria de un pibe del conurbano está rompiendo el tablero y ya nadie puede mirar para otro lado.
¿Es Colapinto la mayor aparición del deporte argentino en décadas o todavía hay algún «especialista» que se anima a dudar de su capacidad?
