27 septiembre, 2026
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Tras el avance de la oposición en el Congreso, La Libertad Avanza intentará acordar con los bloques aliados un dictamen consensuado que no implique impacto fiscal. Javier Milei mantiene su rechazo a una regulación profunda de la morosidad, aunque en la Casa Rosada admiten que el problema quedó instalado y que será necesario dar alguna respuesta.

Después del avance opositor en la Cámara de Diputados, el Gobierno decidió profundizar las conversaciones con los bloques aliados para intentar evitar que avance una regulación más estricta sobre el endeudamiento y la morosidad de las familias.

El presidente Javier Milei ordenó bloquear cualquier iniciativa que implique una regulación fuerte del endeudamiento y mantiene su postura de que la morosidad surge de contratos entre privados. Sin embargo, dentro del Ejecutivo reconocen que el problema ya quedó instalado en la agenda parlamentaria y que será necesario presentar alguna respuesta.

Por ese motivo, la estrategia oficial ahora apunta a negociar con los sectores dialoguistas antes de que los proyectos lleguen al recinto. En la Casa Rosada buscan evitar una nueva secuencia de derrota legislativa, veto presidencial y posterior confrontación, y pretenden consensuar previamente textos que puedan reunir una mayoría sin superar los límites establecidos por el Gobierno.

La propuesta que analiza el Ejecutivo contempla cambios acotados, sin gasto fiscal y sin establecer topes fuertes sobre las tasas de interés.

Entre las alternativas que se estudian aparecen modificaciones destinadas a mejorar la información disponible sobre el costo total de los créditos, además de herramientas vinculadas con la educación financiera y una mayor transparencia para los usuarios.

En el Gobierno consideran que ese esquema podría convertirse en una contrapropuesta frente a las iniciativas más exigentes que impulsa la oposición.

“Algo vamos a hacer”, reconocen dentro de Nación al referirse al debate que deberá continuar durante las próximas semanas.

El primer límite que puso el oficialismo en Diputados

El oficialismo ya estableció un primer límite dentro de la Cámara baja. La Libertad Avanza consiguió que los proyectos vinculados con la morosidad no fueran girados a la Comisión de Presupuesto, una decisión que reduce el margen para iniciativas que puedan generar nuevas erogaciones por parte del Estado.

Las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor tienen previstas reuniones para los días 15 y 22 de septiembre, mientras que quedaron emplazadas para intentar alcanzar un dictamen el 29 de septiembre.

La intención de la Casa Rosada es llegar a esa fecha con una alternativa previamente negociada con los bloques aliados, para evitar que el debate quede dominado por los proyectos de mayor alcance impulsados desde la oposición.

Una estrategia diferente para la emergencia en Discapacidad

El tratamiento del endeudamiento familiar tendrá una estrategia diferente de la que el Gobierno está utilizando frente a la emergencia en Discapacidad.

En este segundo caso, Milei no impartió una orden equivalente de bloqueo. El Ejecutivo ya trabaja en una contrapropuesta para evitar que la prórroga de la emergencia avance sin modificaciones y busca presentar un esquema relacionado con las prestaciones y sus actualizaciones.

En Nación sostienen que la emergencia vigente ya cumplió con el objetivo para el que fue establecida y aseguran que las actualizaciones destinadas a los prestadores serán contempladas dentro del Presupuesto 2027.

El tratamiento del proyecto está previsto para el 16 de septiembre, mientras que el dictamen quedó programado para el 23 de septiembre.

La Casa Rosada pretende trasladar la lógica de negociación utilizada en estos debates a otras discusiones parlamentarias que deberá enfrentar durante las próximas semanas.

Malvinas, una oportunidad para recomponer el diálogo

Dentro de esa estrategia, el paquete de proyectos relacionados con Malvinas aparece como una posibilidad para volver a acercar posiciones entre el oficialismo y los bloques dialoguistas, después de varios meses de tensión en el Congreso.

Durante las conversaciones previas a la sesión del miércoles incluso se analizó la posibilidad de incorporar el proyecto sobre Malvinas y acelerar su tratamiento. Sin embargo, finalmente la idea fue descartada para evitar sorprender o incomodar a los sectores aliados.

Milei pidió que la discusión legislativa se desarrollara de manera ordenada y que los espacios cercanos al Gobierno conocieran con anticipación los movimientos que pretendía realizar el oficialismo.

Ese gesto forma parte de una búsqueda más amplia de la Casa Rosada: reducir las decisiones de último momento que generan tensiones con los bloques provinciales y aliados y establecer junto con ellos una hoja de ruta para las reformas que todavía están pendientes.

El proyecto relacionado con Malvinas tiene además una ventaja política para el Ejecutivo, ya que se trata de una cuestión con capacidad para reunir apoyos que exceden a La Libertad Avanza y a la oposición más dura.

En el Gobierno buscan aprovechar ese punto de coincidencia para reconstruir canales de diálogo que puedan ser utilizados posteriormente en otras votaciones.

La intención oficial no es transformar cada discusión parlamentaria en un acuerdo con la oposición, sino evitar enfrentamientos innecesarios cuando exista margen para negociar.

En Balcarce 50 consideran que ese mecanismo podría permitir sostener el equilibrio fiscal y, al mismo tiempo, reducir el costo político que implicarían nuevas derrotas legislativas.

De cara a las próximas semanas, la estrategia del Gobierno quedará concentrada en tres objetivos: bloquear una regulación fuerte sobre la morosidad, negociar una alternativa con los bloques aliados y utilizar el paquete de Malvinas para reforzar una dinámica de mayor coordinación dentro del Congreso.

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