27 septiembre, 2026
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En la celebración por sus 25 años, Eduardo Costantini presentó el proyecto de ampliación diseñado por Frida Escobedo, que incorporará salas, auditorio, talleres y nuevos espacios bajo Plaza Perú. También anunció la donación de la Colección Daros Latinamerica, 17 piezas maestras del arte moderno y un fideicomiso de USD 50 millones.

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) atraviesa una nueva etapa de expansión. Durante la gala por su 25° aniversario, Eduardo Costantini, fundador y presidente de la institución, confirmó una serie de proyectos que modificarán tanto la dimensión física del museo como el alcance de su colección y su estructura de financiamiento y gobierno.

Entre los principales anuncios se encuentra una ampliación que permitirá duplicar la superficie expositiva del Malba, con una intervención arquitectónica a desarrollarse debajo de Plaza Perú. El proyecto estará a cargo del Taller Frida Escobedo, con oficinas en Nueva York y Ciudad de México.

A esto se suma la incorporación de la Colección Daros Latinamerica, integrada por 1.232 obras de 117 artistas latinoamericanos, además de 17 piezas de arte moderno latinoamericano que pertenecían a la colección personal de Costantini. Con estas adquisiciones, el acervo Malba-Costantini alcanzará aproximadamente las 3.000 obras.

El tercer anuncio de relevancia fue la creación del Malba Art Trust, un fideicomiso que contará inicialmente con USD 50 millones aportados por Costantini y que tendrá como objetivo garantizar la continuidad de la institución, su programación y sus exposiciones en los próximos años.

Una ampliación debajo de Plaza Perú

Durante la gala, que reunió a cerca de 600 invitados, Costantini confirmó que el Taller Frida Escobedo será responsable del proyecto arquitectónico para ampliar el museo.

La intervención se desarrollará principalmente debajo de Plaza Perú y contempla la creación de nuevas salas de exposición, un auditorio, espacios multiusos, un patio, talleres, áreas de almacenamiento y oficinas.

Según las previsiones presentadas durante el encuentro, la inauguración de la ampliación podría concretarse hacia finales de 2029 o comienzos de 2030.

La arquitecta Frida Escobedo explicó que el objetivo no consiste solamente en incrementar los metros cuadrados disponibles, sino en modificar la relación entre los diferentes espacios y programas que conforman el museo.

El diseño prevé que el auditorio y las áreas de usos múltiples puedan utilizarse tanto de manera conjunta como independiente. Esto permitiría desarrollar distintas actividades simultáneamente e incluso extender parte de la programación fuera del horario habitual de funcionamiento.

Otro de los ejes centrales será la relación con el espacio público. La ampliación, ubicada bajo Plaza Perú, buscará incrementar la capacidad del museo sin modificar el carácter abierto del espacio existente.

La propuesta contempla patios y aperturas que permitan incorporar luz natural, vegetación, el cielo de Buenos Aires y la presencia de la ciudad al recorrido del museo.

Además, entre el edificio actual y la nueva construcción se proyecta un jardín de esculturas, concebido como un espacio expositivo exterior. La idea es que pueda utilizarse tanto para la contemplación como para eventos, conciertos y performances, con actividades que también puedan percibirse desde la plaza.

El estudio de Escobedo actualmente trabaja en proyectos para instituciones como el Centre Pompidou de París, el Museo Metropolitano de Arte (MET) de Nueva York y la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar.

Más de 1.200 obras para la colección

Durante la celebración por los 25 años del Malba, Costantini también confirmó la donación de la Colección Daros Latinamerica, que había adquirido en enero de 2026.

El conjunto está integrado por 1.232 obras de 117 artistas latinoamericanos, producidas principalmente entre las décadas de 1950 y 2010. Para incorporar el nuevo acervo, será necesario construir un depósito de aproximadamente 1.300 metros cuadrados, que estará ubicado en Puerto, cerca de Malba Puerto.

La colección fue creada en el año 2000 por Ruth Schmidheiny y el empresario suizo Stephan Schmidheiny. Su incorporación al museo permitirá ampliar la representación de diferentes movimientos y lenguajes del arte latinoamericano, entre ellos la abstracción geométrica, la nueva figuración y el arte conceptual.

El conjunto incluye obras y grupos de trabajos de artistas como Julio Le Parc, Lygia Clark, Gego, Antonio Dias, Maria Freire, Liliana Porter, Mira Schendel y Luis Camnitzer.

Entre las piezas se encuentran Relevo espacial (1959), de Hélio Oiticica; Analogía I (1971), de Víctor Grippo; Untitled (Glass on Body Imprints) (1972), de Ana Mendieta; y Missão/Missões (Como construir catedrales) (1987), de Cildo Meireles.

También se incorporan obras de Doris Salcedo, Carlos Cruz-Diez y Jesús Rafael Soto, además de trabajos de 75 artistas que hasta ahora no formaban parte de la colección.

Dentro de las nuevas incorporaciones aparecen lenguajes como la fotografía, el video y la instalación, representados por artistas como Ana Mendieta, Rosângela Rennó, Paz Errázuriz, Marcos López, José Alejandro Restrepo, Alfredo Jaar, Javier Téllez y Melanie Smith.

También se suman conjuntos de Julio Le Parc, Liliana Porter, Luis Camnitzer, Guillermo Kuitca, Luis Benedit y Waltercio Caldas.

Obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y Leonora Carrington

Entre las piezas que ya fueron exhibidas en el museo en calidad de préstamo se encuentran algunas de las nuevas incorporaciones más relevantes.

El conjunto incluye ** Diego y yo (1949), de Frida Kahlo**, considerado el último autorretrato de busto que la artista mexicana realizó en vida; Baile en Tehuantepec (1928), de Diego Rivera; Las distracciones de Dagoberto (1945) y la escultura La Grande Dame (1951), de Leonora Carrington.

También forman parte del conjunto Simpatía (La rabia del gato) (1955) y Armonía (1956), de Remedios Varo; Omi Obini (1943), de Wifredo Lam; y Bachué (1925), de Rómulo Rozo.

La lista se completa con Pudor (1922) y Tocadora de banjo (1925), de Victor Brecheret; Cobra grande (1943), de Maria Martins; O urso (El oso) (1925), de Vicente do Rego Monteiro; Soldados Mexicanos (1930), de José Clemente Orozco; Consumatum est (1942), de Juan O’Gorman; y Coloritmo 8 (1956), de Alejandro Otero.

A estas obras se agregaron además dos pinturas del artista boliviano Alejandro Yllanes: Tragedia del Pongo (1932) y Wiraqucha Danzante (Carnival of Oruro) (1941).

Con estas incorporaciones, la colección Malba-Costantini alcanzará unas 3.000 obras de arte latinoamericano moderno y contemporáneo.

Cuando el museo abrió sus puertas en 2001, el acervo inicial estaba compuesto por 223 piezas donadas por Costantini.

Un fideicomiso de USD 50 millones

El tercer eje del anuncio fue la creación del Malba Art Trust, un fideicomiso que tendrá un capital inicial de USD 50 millones aportados por Costantini.

El fundador del museo explicó que la intención es asegurar la continuidad del proyecto institucional y garantizar recursos para sostener la programación, las exposiciones y el funcionamiento del espacio en los próximos años.

Costantini también señaló que actualmente afronta un déficit operativo anual de entre USD 3 millones y USD 4 millones y convocó a mecenas internacionales a participar de la iniciativa mediante nuevos aportes.

Durante la gala, planteó además la necesidad de pensar al museo en una perspectiva de varias décadas y tomar como referencia instituciones internacionales que atravesaron procesos de expansión y consolidación durante generaciones.

Cambios en la estructura de gobierno

Los anuncios también alcanzaron la organización institucional del Malba.

Desde sus comienzos, el museo cuenta con una asociación de amigos y un comité de adquisiciones integrado por más de 60 familias que contribuyen a la compra de obras. Además, dispone de un comité internacional conformado por alrededor de 13 miembros.

Según se informó durante la gala, el board también incrementó su participación en el funcionamiento de la institución.

En paralelo, se llevará adelante una reforma de los estatutos para modificar la composición y el funcionamiento de la conducción del museo. El nuevo esquema contempla que la familia Costantini mantenga presencia en el board hasta el año 2100, aunque con participación minoritaria.

La estructura prevista tendrá tres integrantes de la familia y seis miembros externos, con el objetivo de avanzar hacia una mayor institucionalización y una gobernabilidad pensada a largo plazo.

Un proyecto que comenzó hace más de una década

La actual ampliación retoma una iniciativa que había comenzado en 2011, cuando se presentó ante la Legislatura porteña una solicitud para sumar 3.840 metros cuadrados a los 7.455 metros cuadrados que ya tenía el museo.

En 2012, el primer proyecto, diseñado por el arquitecto uruguayo Carlos Ott, recibió autorización para ser ejecutado durante los siguientes 30 años.

Posteriormente, en 2017, la planta baja fue reformada mediante un proyecto desarrollado por el Estudio Herreros.

Ese mismo estudio estuvo a cargo de la nueva sede del Malba en Escobar, provincia de Buenos Aires, inaugurada hace dos años.

Con la nueva ampliación proyectada bajo Plaza Perú, el museo busca avanzar hacia una nueva etapa de crecimiento, acompañada por una expansión de su colección, una estructura financiera de largo plazo y modificaciones en su modelo institucional.

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