Christa Gail Pike masacró a una compañera en un ritual diabólico y presumió sus restos con sus conocidos; ahora la justicia le puso día final a su vida.
El morbo y la brutalidad extrema vuelven al centro de la escena internacional tras confirmarse que una de las asesinas más sádicas de la historia reciente enfrentará la pena capital en septiembre. Christa Gail Pike, quien convirtió un bosque en un matadero ritual por un simple ataque de celos, será la primera mujer ejecutada en Tennessee en dos siglos, cerrando una historia de sangre que comenzó con una trampa mortal y terminó con un trofeo macabro en el bolsillo de su campera.
La historia indigna por donde se la mire: Pike, junto a su novio fascinado por el ocultismo, atrajo a Colleen Slemmer a una zona aislada con la excusa de «hacer las paces». Lo que siguió fue una tortura de media hora que incluyó cortes, humillaciones y el tallado de un pentagrama en el pecho de la víctima. Todo terminó cuando la agresora le destrozó el cráneo a pedradas, en lo que describieron como un «sacrificio» para sus creencias oscuras.
La frialdad de la asesina superó cualquier ficción, ya que tras el crimen decidió llevarse un fragmento del hueso de la cabeza de su víctima para mostrarlo como un premio. Fue justamente esa pieza de evidencia, hallada en su ropa apenas 36 horas después del horror, lo que selló su destino. En su cuarto, la policía encontró la «Biblia satánica», confirmando que el nivel de premeditación era absoluto y que la excusa de que «se les fue de la mano» era una mentira total.
A pesar de haber pasado décadas intentando zafar con apelaciones sobre su infancia difícil e incluso un intento de fuga cinematográfico en 2012, los tribunales no dieron el brazo a torcer. El sistema judicial de Estados Unidos decidió que no hay atenuante posible para alguien que disfruta del sufrimiento ajeno hasta el punto de la muerte. Mientras su novio zafó con cadena perpetua por ser menor, ella cargará con la responsabilidad máxima.
¿Es la ejecución un castigo justo para un nivel de sadismo que incluyó coleccionar restos humanos o la justicia se excede al aplicar la pena de muerte en el siglo veintiuno? El debate sobre el ojo por ojo vuelve a arder con un caso que hiela la sangre.
