27 septiembre, 2026
ABKCPA6AZFC6PHMQ6JWK4AKK64

El presidente de Estados Unidos rechazó por ahora brindar asistencia militar a Mohammed bin Salman frente al avance de los hutíes en zonas estratégicas del mar Rojo. Teherán, en tanto, descartó cualquier negociación con Washington hasta que se levante el bloqueo sobre el Estrecho de Ormuz.

Desde Washington, Estados Unidos. La tensión en Medio Oriente volvió a poner a prueba la alianza entre Estados Unidos y Arabia Saudita, mientras Donald Trump mantiene su estrategia de buscar una salida diplomática con Irán pese a la presión ejercida por el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman (MBS).

Dos meses atrás, MBS había tomado una decisión destinada a reducir la exposición de los buques petroleros de Arabia Saudita a las acciones de Irán. El príncipe heredero decidió priorizar el traslado del combustible a través del mar Muerto, para luego llegar al Mediterráneo mediante el Canal de Suez.

Estados Unidos respaldó aquella estrategia y se comprometió a proteger a la flota saudí, con el objetivo de contribuir a contener el precio internacional del petróleo.

El esquema diseñado por MBS permitió que el incremento del costo de los combustibles tuviera un impacto menor sobre la economía estadounidense, que ya atraviesa un escenario de aumento mensual de la inflación.

En ese contexto, y a pocas semanas de las elecciones de medio término, con su imagen positiva en descenso, Trump había valorado la maniobra impulsada por el príncipe heredero de Arabia Saudita.

Sin embargo, Irán respondió en dos frentes y terminó alterando el esquema.

Por un lado, atacó el oleoducto Este-Oeste saudí, utilizado para transportar el petróleo hasta los barcos que luego emprendían el recorrido hacia el Mediterráneo. Por otro, Teherán ordenó a los hutíes avanzar sobre sectores estratégicos del estrecho de Bab al-Mandeb, una zona clave del mar Rojo.

La ofensiva iraní terminó afectando el bypass diseñado por Mohammed bin Salman y volvió a poner bajo presión el transporte de petróleo saudí.

La presión de MBS sobre Trump

La relación entre Washington y Riad tiene una larga historia y se sostiene sobre una alianza geopolítica construida desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El acuerdo se basó en un intercambio estratégico: Estados Unidos se comprometía a proteger los intereses regionales de Arabia Saudita y, a cambio, obtenía acceso privilegiado a sus reservas petroleras.

Un esquema de quid pro quo que ahora vuelve a quedar expuesto frente a la escalada en Medio Oriente.

El jueves pasado, mientras los hutíes avanzaban en las proximidades de Bab al-Mandeb, Mohammed bin Salman llamó en dos oportunidades a Trump para solicitar asistencia militar.

Durante esas comunicaciones, el príncipe heredero le advirtió al mandatario republicano que los grupos bajo las órdenes de Irán podían avanzar hasta tomar el control de la isla de Perim y el puerto de Mokha.

Trump decidió no otorgar la asistencia militar solicitada. Sin embargo, aceptó que MBS mantuviera un encuentro con el almirante Brad Cooper, comandante del Comando Central de Estados Unidos, responsable de las operaciones estadounidenses en Medio Oriente.

La reunión se concretó ayer en la ciudad saudí de Yeda.

Durante el encuentro, Mohammed bin Salman solicitó a Cooper inteligencia militar y respaldo aéreo para recuperar el control del estratégico puerto de Mokha y reconstruir el oleoducto Este-Oeste, que había resultado averiado por un dron que ingresó desde Irak.

La respuesta transmitida por Cooper fue negativa. Por orden de Trump, Estados Unidos decidió no brindar ese respaldo, al menos hasta nuevo aviso.

La Casa Blanca mantiene abierta la vía diplomática

La decisión de Washington responde a la estrategia que actualmente sostiene la Casa Blanca: mantener el diálogo con el régimen chiíta iraní y evitar cualquier acción que pueda alterar la hoja de ruta definida por Trump.

En ese marco, la propuesta diplomática presentada por el presidente estadounidense para buscar una salida pacífica a la Crisis de Ormuz fue rechazada por Moshen Rezaei, considerado uno de los generales más poderosos de Irán.

El dirigente iraní cuestionó públicamente las señales enviadas por Washington.

“No se dejen distraer por las señales contradictorias del presidente de los EE. UU., que van desde ‘no hay negociaciones’ hasta ‘estamos listos para hablar’”, escribió Rezaei en su cuenta oficial de X.

Luego endureció su postura y advirtió que Teherán no está dispuesto a sentarse a negociar bajo las actuales condiciones.

“Lo que está en juego en torno al petróleo y los estrechos ha cambiado. El control de daños no detendrá lo que se avecina. ¡No habrá conversaciones hasta que se cumplan las condiciones de Irán. Punto!”, afirmó.

El petróleo vuelve a quedar bajo presión

Las declaraciones de Rezaei tuvieron un impacto inmediato sobre el mercado petrolero.

El Brent, utilizado como referencia internacional para el precio del crudo, cotiza por encima de los 108 dólares por barril, con una suba del 2% en la jornada.

El valor del petróleo acumula además un incremento cercano al 50% desde el comienzo de la guerra en febrero.

En Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI), principal referencia del mercado local, se ubica entre 103 y 104 dólares por barril, también cerca de un 50% por encima del valor registrado al inicio del conflicto en Medio Oriente.

El aumento del precio de la energía suma presión sobre la economía estadounidense en un momento especialmente sensible para la administración Trump, que se prepara para enfrentar los comicios del 3 de noviembre mientras la inflación todavía no muestra una desaceleración suficiente.

Trump analiza una respuesta

Frente al rechazo iraní y al pedido de asistencia presentado por Mohammed bin Salman, Trump convocó este jueves a sus principales asesores para evaluar los próximos pasos de Washington.

El mandatario deberá analizar cómo responder a la intransigencia de Teherán y, al mismo tiempo, cómo administrar el pedido de su principal aliado regional sin abandonar la estrategia diplomática que la Casa Blanca decidió mantener.

El escenario combina así tres factores que aumentan la presión sobre el gobierno estadounidense: la tensión militar en Medio Oriente, el fuerte incremento del precio del petróleo y la proximidad de las elecciones de medio término, mientras la inflación continúa siendo un problema para la economía de Estados Unidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *