17 junio, 2026
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El plantel millonario acumula lesionados y dudas para la Copa Sudamericana mientras las figuras cuidan las piernas pensando en el Mundial

La humillación de haber perdido la final del torneo local contra Belgrano todavía arde en Núñez, pero la crisis no termina ahí. El técnico Eduardo Coudet ahora tiene que prenderle velas a un equipo diezmado para enfrentar a Blooming este miércoles por la Copa Sudamericana, en un cierre de semestre que desnudó la pésima preparación física de un plantel repleto de estrellas que cobran fortunas pero que se lesionan en los momentos clave.

El enojo del hincha es total porque los nombres de peso parecen estar más preocupados por subirse al avión de sus selecciones nacionales que por defender la camiseta de River. El defensor Matías Viña ya se borró para sumarse a Uruguay, mientras que jugadores como Gonzalo Montiel y Marcos Acuña arrastran molestias físicas sospechosas que, casualmente, los dejarían afuera del partido justo antes de la cita mundialista. ¿Se están cuidando las piernas para no perderse el viaje?

La enfermería millonaria es un escándalo que expone la mala planificación de la dirigencia y el cuerpo técnico. Sebastián Driussi está descartado por un esguince grave, Aníbal Moreno jugó infiltrado al límite de romperse del todo, y el colombiano Juan Fernando Quintero arrastra una sinovitis que explica su intrascendencia en el partido decisivo del fin de semana pasado. Nadie da explicaciones de por qué el equipo llegó fundido a la definición del año.

Ante este panorama desolador, el entrenador se verá obligado a improvisar un mix con futbolistas suplentes y juveniles que deberán dar la cara frente al rival boliviano. Aunque el escenario internacional es accesible y la clasificación a los octavos de final no corre peligro real, la imagen de un club gigante que termina el semestre de rodillas y remendado genera una profunda indignación en el mundo del fútbol.

La dirigencia apuesta a que los tres puntos tapen el desastre, pero el debate sobre el compromiso de los futbolistas y la gestión de Coudet ya está instalado. La paciencia de los socios se agotó y una nueva decepción en el Monumental podría desatar una tormenta política y deportiva imposible de contener.

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