17 junio, 2026
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El índice de la Universidad Di Tella confirmó un nuevo desplome en mayo y el descontento social por la falta de soluciones ya iguala al peor momento de la era Macri

La mentira del aguante y el relato del déficit cero chocaron de frente contra la realidad de la calle en la Provincia de Buenos Aires. El gobierno nacional sumó en mayo su sexto mes consecutivo de caída en la confianza pública, según el último informe de la Universidad Torcuato Di Tella. El derrumbe ya acumula una contracción brutal de casi el veinte por ciento en lo que va del año, desnudando que la paciencia de la sociedad frente al ajuste feroz y los tarifazos impagables se terminó por completo.

El dato que genera mayor indignación en el territorio bonaerense es el colapso del indicador que mide la capacidad del gabinete para resolver los problemas reales de la gente, que se desplomó un 5,6 por ciento. Mientras la inflación real sigue haciendo estragos en el bolsillo y el desempleo golpea a las familias, las máximas autoridades prefieren distraer la atención con peleas internas en las redes sociales, demostrando un desinterés absoluto por el bienestar general y la honestidad de la gestión.

La bronca y el desencanto con el modelo libertario prendieron fuego especialmente a la clase media trabajadora de entre 30 y 49 años, donde el optimismo cayó un estrepitoso 11,3 por ciento. Este sector, que mantiene con sus impuestos el funcionamiento del país, descubrió que las promesas de campaña eran un buzón y que el actual nivel de desconfianza ya arrastró a esta administración a los mismos niveles de fracaso que ostentaba Mauricio Macri en el mismo período de su mandato.

El mapa del rechazo tiene un epicentro indiscutible y es el Gran Buenos Aires, consolidado estadísticamente como la región con menor nivel de respaldo a las políticas de la Casa Rosada. Mientras el interior del país y los sectores más acomodados de la Capital Federal intentan maquillar los números con leves mejorías, el conurbano bonaerense se transformó en un termómetro de exclusión y pobreza que la militancia digital de Olivos ya no puede tapar.

La medición realizada sobre mil casos en todo el territorio nacional deja al descubierto que los discursos triunfalistas en la televisión no llenan las heladeras. La caída sostenida de la credibilidad oficial abre un escenario de extrema incertidumbre política, donde los ciudadanos exigen respuestas urgentes antes de que el daño social sea irreversible.

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