El gobierno nacional financia recorridos guiados exclusivos en las zonas más ricas de la capital en lugar de priorizar las urgencias del conurbano.
Las recientes inauguraciones de espacios culturales de acceso gratuito en el sector más costoso de la Capital Federal encendieron una feroz polémica por la distribución de los recursos públicos. La realización de visitas programadas en un parquizado de elite pone bajo la lupa los gastos de los ministerios centrales, desatando una fuerte indignación entre quienes reclaman que el dinero de los contribuyentes debería volcarse a solucionar las falencias en los servicios esenciales de la provincia.
La actividad se promociona de forma gratuita todos los jueves en el Paseo de las Esculturas del Museo Nacional de Bellas Artes, un predio ubicado entre las avenidas Del Libertador y Figueroa Alcorta. Este despliegue de personal estatal y guías para contemplar obras europeas y de vanguardia ocurre en un marco de extremo ajuste económico, donde los sectores productivos bonaerenses asumen la mayor carga impositiva.
Los cuestionamientos apuntan a los privilegios de los que gozan las instituciones situadas en el área metropolitana central en comparación con los desfinanciados museos y talleres de los municipios del interior. Mientras la provincia carece de fondos mínimos para reparar las escuelas públicas, las dependencias nacionales garantizan que estos paseos no se suspendan por lluvia, trasladando la logística a salas climatizadas de primer nivel.
Las redes sociales estallaron con reclamos cruzados sobre las verdaderas prioridades de la gestión cultural del Estado. Los usuarios exigen explicaciones a las autoridades sobre el costo de mantenimiento de estas muestras al aire libre en un momento de crisis, abriendo una profunda grieta entre el disfrute de la elite porteña y las necesidades postergadas de los trabajadores de la provincia de Buenos Aires.
La continuidad de este tipo de programas recreativos en las comunas más ricas del país mantiene abierto el debate sobre el federalismo presupuestario. La pulseada por determinar si los fondos nacionales deben concentrarse en los paseos de la capital o redistribuirse en las postergadas localidades bonaerenses sumará tensión en la próxima discusión parlamentaria sobre las partidas de desarrollo social.
